lunes, 3 de abril de 2017

Hablando de la muerte

Mi abuela Lali nació en un pueblo de frontera, entre Badajoz y Huelva. Tenía ojos extremeños, dulces y fuertes, y una sonrisa franca y abierta, que siempre atribuí a su parte andaluza. 



Sola, huyendo de la miseria y cargada con cuatro hijos, decidió dejar el pueblo y marcharse a Madrid a probar suerte. Logró sacar adelante a sus hijos, salvar la cotidianidad, establecerse en una época difícil. Era 1945. 

Y a mi me parece de una valentía asombrosa, no sólo la de mi abuela, sino la de tantas mujeres anónimas, casi iletradas,  que huían de pueblos perdidos sin saber que les depararía el futuro, pero luchaban día y noche para sobrevivir en una ciudad industrial, nueva y poco compasiva.

Mi abuela nos crió a mis hermanos y a mí. Mi abuela me regalaba todos los años por Reyes una Nancy y de vez en cuando nos compraba Donuts para el recreo sin que lo supiera mi madre. Mi abuela nos amenazaba con su zapatilla de andar por casa cuando nos peleábamos, pero nosotros corríamos riendo a escondernos bajo la cama. Siempre se acordaba de Santa Bárbara cuando había tormenta, y nos hacía apagar el televisor y cerrar las ventanas para que no entrara ningún rayo. Mi abuela hacía un arroz con leche riquísimo y mojaba pan en el café. Cuando íbamos al campo buscaba cardillos (a mi me parecían una mala hierba con pinchos) para hacer tortilla. Nunca la probé.

Años después de lograr ver a sus hijos criando ya a sus propias familias, y de conocer tiempos mejores, empezó su lento declive. Tuvo que ingresar en una residencia, pues la demencia senil le había ganado la batalla a sus recuerdos. Hasta que un mal resfriado  la llevó al hospital hace quince días. Ya era muy mayor. No se podía hacer nada. Murió la semana pasada.

Akane me lo dijo de repente, cuando la llevaba al colegio. "Mamá ¿que te pasa que estás tan triste?". Recordé una vez más mi sencilla filosofía de vida: ser siempre honesta con mi hija. Y le hablé sobre la muerte de mi abuela. Lo entendió perfectamente, y también le dolió. "Yo de mayor inventaré un rayo de inmortalidad mami, y así no nos moriremos. Solo siento no tenerlo ahora para la bisabuela." 

La muerte es una herida abierta que todos aprendemos a llevar. Forma parte esencial de nuestro ser, de nuestra naturaleza. Y creo que es positivo hablar con honestidad de ella a los peques. Su entendimiento es agudo, intuitivo y sorprendente. Con solo cinco años recién cumplidos me lo ha demostrado... "Mami, no sigas triste. Todos nos morimos y además si no, no habría campos para vivir todos los humanos. Y la vamos a recordar." Así es, cariño. La vamos a recordar mucho.

Lali, que la tierra te sea leve.

20 comentarios:

  1. Siento mucho lo de tu abuela, guapa. Akane es un ser asombroso. Besotes!!

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    1. Gracias Álter. Tuvo la suerte de vivir muchos años y de conocer hasta a los biznietos. Y los peques son alucinantes. Pequeños si, pero se enteran de todo.

      Un abrazo!

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  2. Lo siento mucho, guapa. Mucho ánimo. Un abrazo

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  3. Lo siento mucho bonita, pero veo que tenías preciosos recuerdo de ella, conviértelos en un cofre del tesoro que siempre estará en tu corazón.
    Los niños nos sorprenden muchas veces, parece que piensen con mas claridad que los adultos
    Besote!!!!!

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    1. Sí, siempre estará conmigo; es ley de vida.

      Estoy de acuerdo Ayla,los peques son alucinantes. Parece increíble la inteligencia que tienen gracias a su mirada del mundo sin prejuicios; tienen una inteligencia intuitiva y emotiva minusvalorada ya que parece que solo cuenta la inteligencia basada en el aprendizaje y en la experiencia. Pero logran entender con claridad lo que sucede aunque sea 'nuevo' para elos.

      Un abrazo!

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  4. Estas abuelas nos dan lecciones de vida incluso cuando fallecen y como si de magia se tratara sus bisnietas las reciben con amor , mostrándonos de nuevo lo sabias que pueden ser siendo tan pequeñas. Siento mucho tu perdida guapa. Te envío un beso enorme

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    1. Además me ha gustado mucho que Akane haya sido partícipe de la unión, del sentimiento de pertenencia familiar en su término más amplio, pues nos juntamos más de veinte personas para despedirla. Lecciones de vida hasta en el último momento.

      Un abrazo enorme Huro.
      ^^

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  5. Lamento vuestra pérdida, Dibujos.
    Yo pienso exactamente lo mismo que tú, ya lo sabes... y Akane es un cielo, me encanta cómo explica la vida.
    Un abrazote.

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    1. Gracias Mo. Muchos días es ela la que me recuerda que es lo importante, es mi Momo particular.

      Un besote!

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  6. lo siento muchísimo. los abuelos son importantísimos y dejan un hueco que es imposible de llenar. qué afortunada fuiste de disfrutar a la tuya tanto tiempo ♥
    un abrazo grande

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    1. Muchísimas gracias Bego. Era mi única abuela y como bien dices, me siento muy afortunada de que haya formado parte de mi vida.

      Un abrazo.

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  7. Conozco poco la historia de este país, lo que ocurrió hace tan poco... pero me asombra siempre la fortaleza de sus mujeres, los relatos maravillosos de las vidas que trazaron y que, por suerte, pasaron a los que venían después antes de que escaparan de sus cabecitas cansadas.

    Gracias por compartir a Lali con nosotros, gracias a Akane por recordarnos lo que a los adultos se nos empieza a escapar.

    Un abrazo fuerte a toda la familia <3 <3 <3

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    1. Gracias Remo. El mundo está lleno de mujeres sorprendentes, motores de la vida.

      Un abrazo!

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  8. Siento mucho la muerte de tu abuela. Rezo por ella y por vosotros.

    La muerte no debe ser un tabú con los peques. Es bueno hablar de ella abiertamente y sin tapujos. Las personas que no tienen libertad para hablar de cosas dolorosas sufren dos veces: Una por el dolor mismo y otra por no poder compartirlo y recibir consuelo.

    Akane siempre tan grande.

    Dios tenga a tu abuela en su Gloria.

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    1. Muchísimas gracias Marisunflowers.

      Un abrazo enorme.

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  9. Lo siento mucho. Ánimo para todos. Pero he de decirte que este texto me ha emocionado y tu hija es maravillosa.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias Maite, eres muy amable.

      Un abrazo!

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