jueves, 8 de junio de 2017

Descubriendo...

Había escuchado hablar de Natalia Ginzburg  y tenía ganas de leer algo de su obra. Escritora italiana, nacida en 1916, se dedicó a contar de formar magistral en su obra, historias sobre la pobreza, la guerra, y sobre todo las relaciones familiares, los lazos y microcosmos que giran en torno a nuestras relaciones mas cercanas. 

En mi biblioteca encontré Las pequeñas virtudes, una serie de 11 textos casi autobiográficos, y que me hicieron darle varias vueltas al tema de la educación y las relaciones que mantenemos con nuestros hijos.



La autora no está de acuerdo con premiar o castigar a los niños. Casi apuesta por ir más allá, y educar en las pequeñas virtudes. Os dejo un párrafo para la reflexión:

"La vida rara vez tendrá premios y castigos. Con frecuencia, los sacrificios no tienen ningún premio, y, a menudo, las malas acciones no son castigadas. Al contrario, a veces son espléndidamente recompensadas con éxito y dinero. Por eso es mejor que nuestros hijos sepan desde la infancia que el bien no recibe recompensas y que el mal no recibe castigo, y que, sin embargo, es preciso amar el bien y odiar el mal, y no es posible dar una explicación lógica de esto." 
(N.Ginzburg, Las pequeñas virtudes, p.157)


Esto lo podemos ver todos los días, a todas horas. Lo ven desde ya nuestros peques en el entorno escolar, lo vivimos nosotros en el trabajo, a nuestro alrededor. Parece que lo importante es la recompensa final, el premio. Está subestimado el esfuerzo, el bien por educación, los pequeños gestos amables. ¿No os parece complicado hacerles entender que pese a todo, la mejor satisfacción es la conseguida a través del trabajo bien hecho?.

También me guardo para el recuerdo este otro párrafo contundente:

"Nos nacen hijos y crece en nosotros el miedo (...). No sabíamos que en nuestro cuerpo hubiera tanto miedo, tanta fragilidad. Jamás habíamos sospechado que pudiéramos sentirnos tan atados a la vida por un vínculo de miedo, de ternura desgarradora."

(N.Ginzburg, Las pequeñas virtudes, p.135)

Si, miedo y amor. Mas que nunca y no comparable con ninguna otra cosa. Tanto que tu vida pasa a un segundo plano sin pestañear y  sin embargo, que felicidad una sonrisa, una caricia, un abrazo. Y que de inseguridades, que temor, cuantas decisiones. Vida, al fin y al cabo.

10 comentarios:

  1. No te lo vas a creer pero me he comprado el libro esta misma semana. Deseando terminar el que tengo ahora para leer éste :D

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    1. Jis! Vamos parejas en cuanto a lecturas se refiere Bego. Yo en este he doblado algunas esquinas...ya me contarás.

      Abrazos!

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    2. Lo tengo subrayadísimo, sobre todo el último ensayo, el de las pequeñas virtudes. MAGNÍFICO. Hasta se lo he pasado al papabolas que también coincide que está muy bien.

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    3. Sí, el último ensayo es para tener presente palabra tras palabra, y lo encontré además de una actualidad tremenda. Me parece muy recomendable.

      ^^

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  2. Pues sí, lamentablemente es cierto que no siempre uno tiene lo que merece pero en fin, habrá que seguir creyendo que sí por el bien de nuestra salud mental. Jajajaja. Besotes!!!

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    1. Jis! Yo soy de las que aunque saben que no van a obtener recompensa, doy de mi el 200%. Me pasa en el trabajo constantemente. Tengo vocación de 'pringadilla'... juas!

      Abrazote!

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  3. Me parece una lectura de lo más interesante. No te puedo hablar como madre, porque no tengo hijos, pero como hija te diré que mis padres siempre han tenido esa actitud conmigo. No te voy a decir que no me cayera algún castigo cuando hacía algo mal pero nunca han funcionado conmigo con recompensas. Por ejemplo, si alguna vez suspendía no me regañaban, simplemente me decían que mi trabajo en ese momento era aprobar. Y al contrario, si sacaba buenas notas jamás me premiaban ^^ Un besote

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    1. Me parece una manera muy coherente de educar. Lo de las motivaciones en base a una recompensa o premio en un plazo corto es destructivo y aprendes a funcionar si hay algo que ganar. Aunque a veces, en momentos de bajón, es muy apetecible recurrir a premios para conseguir algo que ves que de otra manera no vas a lograr.

      ^^

      Abrazos Luci!

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  4. Justo hace poco hablaba de eso con unas amigas, sobre el premiar las buenas notas. En mi casa nunca se hizo, y creo que la satisfacción personal del trabajo bien hecho es lo que debemos transmitir. Pero como dices, es un valor complicado de enseñar.
    Muy interesante!
    Muas!

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    1. Sí, es un valor precioso y complicado. La sociedad del consumo rápido no lo pone fácil. La lucha, la constancia, el esfuerzo y la paciencia parece que están denostados. Igual que mostrarles que el dinero no otorga felicidad, no es nuestro dueño. Un libro interesante que ofrece muchos puntos para la reflexión.

      Abrazos!

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