17 meses: frustración, rabietas y enfados de bebé.

Mi pequeña acaba de cumplir 17 meses. Ya no es tan bebe y me parece increíble lo rápido que se nos escapa el tiempo entre los dedos. Y a la vez, lo intenso que ha sido cada día.

Akane está aprendiendo a ser independiente. Así como lo oyes, no es una broma. Ella ya puede comunicarse y hacerse entender -y a mi me deja alucinada-. Si tiene mas hambre, indica su plato y te demanda 'Maaaaaaaaa' (mas). Y no pide: exige. Porque está en esa difícil fase que a algunos niños les dura hasta los tres años y a otros les llega hasta los cinco o los seis. Yo la llamo la fase de la frustración.

¿Y que supone esto? Pues que la peque ya se ve mayor y quiere hacer cosas por su cuenta y riesgo. Ahora, si el riesgo para ella es demasiado pues le tenemos que decir que no, que no es posible que coja tal cosa o que haga tal otra. Aunque también hay cosas que le gustan y que no puede hacer aunque no supongan un riesgo (como echarse el agua de su botellita por la cabeza).

Y con el 'No' llegaron los problemas. Ella no entiende las razones para tu negación ni de lejos, y encima, no sabe cómo manejar la rabia, la frustración y la impotencia que le genera ese 'No'. Así que no le queda otra salida a todo ese cúmulo de emociones que explotar: en esos momentos empieza a llorar, patalea, se empieza a cabrear a base de bien... y nos araña en la cara, o te agarra la mano para morderte bien fuerte. Si tu te escapas de su alcance, es peor porque se pega a sí misma: se muerde en la mano, en algún dedo o se tira del pelo. Y como se hace daño, pues mas se cabrea y mas daño se hace. Cada niño es un mundo, así que te comento nuestra experiencia particular por si te sirve. Bueno, pues buscamos información, leímos artículos firmados por pediatras, encontramos respuestas, aunque nada para frenar mágicamente esas conductas. Menos mal que apenas tiene berrinches.



Según hemos leído:

1. Hay que tener mucha paciencia. Mucha.

2. Es una fase que pasará tarde o temprano. La peque está aprendiendo. Si es difícil manejar la frustración por un adulto disponiendo de respuestas, imagínate lo difícil que puede ser manejar sentimientos de rechazo por un bebé o un niño, que encima, no entienden los motivos del rechazo.

3. Enfadarse, sentir frustración o ira son emociones que, en todo caso, es bueno que expresen. En todo caso, pueden tener un compartimiento erróneo a la hora de expresar estas emociones porque todavía no saben regularlas. Y hay es donde si que podemos hacer algo.


Y ¿que podemos hacer para ayudarles?:

1. Si. Ten mucha paciencia. Perder los nervios solo puede complicar la situación. Tu eres el adulto, te ha tocado.

2. Intenta predecir, para evitarlas, situaciones de estrés  frustración o rabia en el peque.

3. Cuando nos pegue o se pegue, ayudarle a aprender que puede canalizar esa tensión de otra manera: dale un peluche o cojín especial que será el de los enfados. Explícale de manera relajada que 'Morder hace daño y no podemos hacerlo' enséñale a morder el cojín o el peluche para que se sienta  mejor (será su forma de hallar consuelo). Otro método consiste en darle una marioneta o hacer tu una con, por ejemplo, unos guantes o un calcetín. La idea es que sea a través de esa marioneta como el pequeño te "muerda" o te persiga sin hacerte daño.

  

4. Los niños mas mayores pueden canalizar el enfado por diversas vías: pueden dibujarlo, moldearlo con plastilina, saltar, correr, bailar...

5. Acompáñalo. Es importante mantener algún tipo de contacto con el peque. Es decir, si tolera que lo abraces, hazlo. Si no lo tolera bien, dale cuerda... mantén por lo menos el contacto visual y acaríciale para que sepa que le sigues queriendo aunque esté enfadado y que puede contar contigo para ayudarle. Que se vaya solo a una habitación a pensar no ayuda de una manera positiva y pragmática a aprender nada. Ten en cuenta que igualmente la tormenta terminará por amainar. Así que acompañarle es la mejor opción: puede tener el rincón de la calma, un lugar con algunas cosas de su predilección que le ayuden a mitigar la rabia, como música, juegos... Nada mejor que hacer algo que pueda ser divertido y pueda provocar una sonrisa en tu peque, para olvidar el enfado.

6. Cuando sea el momento propicio, y el peque esté calmado, es buena idea dialogar sobre lo sucedido. Que el peque te cuente cómo se sintió, porqué se enfadó tanto, qué sentía... 

7. Hay algunos cuentos que pueden ser de gran ayuda para que comprendan lo que les pasa... Todos estos que ves aquí tienen buenas críticas (y aunque sus ilustraciones no sean súper molonas, lo que importa es el contenido!). 



¡Venga, Elisa, date prisa! Begoña Ibarrola. Ed. SM.




vaya rabieta
Vaya rabieta. Mireille d´Allance. Ed.Corimbo.




Ayudarles a la hora de superar la frustración les ayudará en su proceso de maduración emocional. 

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