Mi aborto diferido

Nota: Lo que voy a contar es un proceso médico y puede herir en algún momento tu sensibilidad. Eres libre de seguir o no leyendo.

Hemos perdido a la peque con trece semanas de vida. Al margen del impacto emocional, importante como supondréis, quería dejar por escrito solamente lo que ha sido la experiencia física de un aborto diferido. Quizás pueda ser de utilidad a alguien más, aparte de a mí misma. Para la parte emocional he perdido las palabras.

  

Tenía cita a las 10.00 de la mañana para la ecografía del primer trimestre. Estando ya de 13 semanas, vas a la ecografía tranquila, pensando que los momentos 'delicados' que tiene el embarazo y que la posibilidad de un aborto han quedado atrás. Pero el nacimiento de una vida es algo complejo, mágico y frágil... lo normal es que todo vaya bien, pero también cabe la posibilidad de que algo salga mal. Aunque  nunca piensas que te puede tocar a ti vivirlo.


Cuando me tumbé en la camilla y la ecógrafa empezó a buscar al peque, le cambió la cara en un instante. Llamó a una compañera '
Mira, acércate'... inmediatamente saltaron mis alarmas. '¿Pasa algo? ¿Va todo bien?' pregunté. 'No tiene latido. Está muerto'. Así de frío. Como si no estuvieran hablando de mi peque sino de otra cosa. 'Y el feto parece que lleva muerto varios días.' Mis lágrimas corrían sin parar mientras intentaba asimilar la noticia. 'Tienes que esperar aquí, tengo que llamar al Jefe del Servicio'. 


En pocos minutos, el Jefe me explicaba, cercano y amable lo que sucedía: '
Verás, son cosas que pasan. Normalmente es debido a malformaciones genéticas. El embrión no se forma de manera correcta y se interrumpe la gestación. A veces, el cuerpo tarda en enterarse que el feto ha muerto, y sigues teniendo síntomas de embarazo y sigues hinchándote. Ahora, lo que tenemos que hacer es llevarte a Urgencias para que te hagan un aborto diferido, un aborto para un feto sin vida.


En esos momentos toda la culpa del mundo viene a tu mente... ¿Qué he hecho mal? ¿Tendré algo mal? ¿Será mi útero? ¿No lo estaba queriendo suficiente y por eso se marchó?... Te encuentras en tal estado de shock y de desánimo que te planteas si no habrá pasado todo por el ibuprofeno que tomaste hace unos días cuando estabas con la gripe; cualquier posibilidad por remota que sea pasa por tu cabeza. 'Pero... ¿por qué ha pasado? ¿Mi útero está bien? ¿Tengo algún problema?' le pregunté. '
No, no eres culpable de nada. De hecho estoy viendo que tienes unos folículos estupendos y un útero jovencísimo... Era una FIV?' 'No, un embarazo normal' 'Pues con estos folículos que tienes estoy seguro de que te veré muy pronto de nuevo por aquí, para hacerte tus ecografías y que tendrás un embarazo estupendo. De todas formas, para saber que ha pasado exactamente, recogerán unas muestras y mandarán el feto a laboratorio para estudio. Venga, ánimo. Toma los papeles, baja a la planta 0 e ingresa por Urgencias Maternales. Ya avisamos y te estarán esperando

Y de esta manera, agarras tus papelitos, sales de ecógrafos sin poder evitar mirar a las otras embarazadas y te derrumbas en la silla más cercana a llorar.

Tenía que llamar a mi chico, que estaba de viaje por trabajo. Se quedó destrozado, volvía inmediatamente. En Urgencias me explicaron el proceso médico: Iban a darme unas pastillas vaginales (Misoprostol aunque hay otras) cada 4 horas para abrir el cuello del útero -dilatar como si fuera el parto- y expulsarlo todo. 


En mi caso, al tener el embrión un tamaño algo grande, de unos 6 centímetros, no me podían hacer directamente un legrado. Un legrado es un vaciado en quirófano: es rápido, te duermes y cuando despiertas todo ha pasado; pero tendrían que dilatarme mecánicamente bastantes centímetros, lo cual era demasiado 'salvaje'. Con las pastillas el proceso es más 'duro' emocionalmente hablando porque tienes que 'parir' y no pares vida;  es más doloroso -aunque al igual que en un parto, el grado de dolor varía mucho entre unas mujeres y otras; a mí me molestó menos que una regla- y es más largo -aunque esto también depende de cada mujer; algunas necesitan 20 horas y otras 3-.

 

Después de las 4 primeras pastillas vaginales (solo había sangrado un poquito con ellas) y pasadas 4 horas, vinieron a ponerme otras 2. Me dijeron  que normalmente con la segunda dosis empezaría a hacer más efecto. Que en el momento en que empezara a sangrar como una regla, me bajarían a paritorio para la expulsión del saco embrionario, ya que de momento estaba ingresada en una habitación normal de maternidad. A la hora después de esa segunda dosis, empecé a sangrar abundantemente y llamamos rápidamente a las enfermeras. 


Me dijeron que si tenía dolor podían darme fármacos en la vía que llevaba para mitigarlo, pero no los necesité. Cuando me empezó a explorar la ginecóloga vio que no iban a tener tiempo de bajarme a paritorios ya que tenía el saco embrionario casi fuera. Lo sacó -nos preguntó si queríamos verlo porque era un derecho que teníamos, a lo cual nos negamos- y empezó el proceso más molesto y doloroso: me iba apretando la barriga mientras con sus dedos palpaba cómo estaba la placenta. Viendo que estaba bastante sujeta, me bajaron a una habitación de paritorio. Iban a ponerme Oxitocina para provocar más contracciones de parto y ver si expulsaba mi cuerpo la placenta. En esos momentos y por todo el proceso yo ya estaba dilatada de unos 3 cm. Si la Oxitocina no funcionaba -era común- ya sí podrían hacerme el legrado en quirófano una vez cumpliera las horas de ayunas necesarias.

 

A mí la Oxitocina no me hizo nada: ni siquiera noté molestias. Me sentía revuelta, algo mareada, débil y muy cansada, deseando que acabara todo eso ya porque cada minuto pensaba que no podría aguantar un minuto más. Pero no tenía dolor físico.

 

Después de unas horas, de madrugada, me llevaron a quirófano para el legrado. Y solo recuerdo que me dijeron empieza a contar hasta 5... Dije Uno y caí dormida. A lo que a mí me pareció unos pocos minutos (pero mi chico dice que fue una hora y media; la cirugía son solo 10 minutos pero es más tiempo el que tardas en la recuperación de la anestesia) abrí los ojos. La pesadilla había acabado y yo me sentía vacía. 


Físicamente, me encontraba bien. Emocionalmente era otra cosa.

 

Ahora mismo, sigo en el hospital esperando el alta. Necesito llegar a mi casa, ver a mi peque que ha estado con los abuelos y descansar. Según te indican los médicos, tienes que esperar un par de ciclos menstruales normales antes de volver a intentar quedarnos embarazados. 

 

Un abrazo enorme a todas las que habéis vivido ya esta situación.

Un abrazo inmenso a las que estéis pasando por esto.


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